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Las ondas nunca volverán

Una mujer joven, parcialmente sumergida en un estanque, acaricia la superficie fluida provocando sutiles ondas a su alrededor. Una luz intensa se refleja en su figura (o cuerpo desnudo), acentuando la sensación de frescura y vitalidad que la fotografía transmite al instante. Sin embargo, el rostro de la mujer permanece velado por las ramas que se interponen en el primer plano de nuestra visión. No es casual que los dos vástagos verdes formen una cruz mediante su intersección, como si estuvieran negando algo. Es precisamente la belleza de la figura femenina aquello que encubren con delicadeza.


Las ondas nunca volverán se convierte en una metáfora sobre la belleza y su fugacidad. Al igual que en la letra de la canción de Génesis ', las ondas aluden al paso irrecuperable del tiempo. Lo que comienza siendo fuerte y hermoso, pierde paulatinamente su pureza para pasar a formar parte de lo ordinario. Esta serie, llena de simbolismos e intuiciones, llama también la atención sobre la vida misma. ¡Vive el momento!, parece clamar, haciendo una reflexión acerca de los preciosos instantes que nunca volverán. Se han ido a otro lado ...

Miguel Soler-Roig © 2017 Todos los derechos reservados · CLICWOW